Tres animales raros que se congelan para sobrevivir

Animales raros hay en todos lados y abundan los ejemplos, desde los koalas, que tienen huellas dactilares y no beben agua; hasta los delfines, que podrían tener su propio idioma. Pocos, sin embargo, son tan exóticos como los animales de los que hablaremos hoy. La vida llega a extremos para sobrevivir, aunque casi ninguno ha llegado tan lejos como estos tres expertos en supervivencia.

Rana de bosque

animales raros que se congelan para sobrevivir
Imagen de Alexandra Lowcactus, Pixabay

En el reino animal no existe la calefacción, cuando llega el invierno y la temperatura desciende tienes muy pocas opciones. Puedes hibernar como los osos o largarte de allí como cualquier otra especie migratoria. La Rana de bosque sobrevive de otra manera.

La Lithobates sylvaticus o rana de bosque tiene su hábitat en EEUU (Alaska) y Canadá, es un anfibio de apenas cuatro centímetros, con un color que no sorprendería a nadie. A simple vista parece una rana cualquiera, pero es diferente, y es que la rana de bosque puede congelarse y sobrevivir.

¿Cómo lo logra?

Para empezar su torrente sanguíneo es rico en nucleoproteínas que aceleran el proceso de congelamiento, pero son estas mismas las que previenen que el hielo forme grandes cristales que puedan ser potencialmente dañinos para sus células; otra de las razones es la alta concentración de glucosa en su sangre, que hace las veces de anticoagulante y resguarda el tejido celular.

En invierno duerme y se hace hielo; en primavera, tras semanas de algo muy parecido a la muerte, despierta y se descongela junto a su hábitat entero, ¡nada mal!

Ardilla terrestre del ártico

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Imagen de solart, Pixabay

Este es otro animal raro realmente aficionado a la supervivencia. La ardilla terrestre del ártico sobrevive al frío temblando como cualquiera de nosotros después de una ducha fría, pero ella tiembla ininterrumpidamente hasta alcanzar una temperatura de más de 36 grados centígrados, ¡es capaz de mantenerla por 15 horas!

El proceso de calentamiento podría ser crucial para la supervivencia de la ardilla en las bajas temperaturas de su hábitat. Pero hay algo más curioso aún, su cuello parece actuar como una especie de barrera para el frío, y es que su temperatura nunca desciende de los 0,7 grados centígrados.

Al hibernar, la ardilla terrestre del ártico puede reducir su ritmo cardíaco hasta un latido por minuto, y precipitar su temperatura más allá del punto de congelación, hasta los -2,9 grados centígrados. Pese a esto, ni su cerebro ni ningún otro órgano vital se congelan.

Para efectos prácticos es una ardilla de hielo en la nieve, pero la verdad es que está vivita y coleando, espera a verla en primavera.

Polilla del oso lanudo ártico

La Gynaephora groenlandica o Polilla del oso lanudo artico es una amante del frío y la nieve, su hábitat natural es el artico canadiense y Groenlandia. Es una polilla muy curiosa con un tiempo de desarrollo y maduración inusualmente largo, la mayor parte de su vida, de hasta 15 años, puede pasarla en estado larvario tardío.

Cuando pasa el invierno, las polillas salen a tomar el sol, alimentarse y merodear por allí; cuando el frío amenaza y el invierno regresa las larvas tejen hibernaculos de seda y luego entran en estado de diapausa hasta el siguiente deshielo. En su estado diapausico puede soportar temperaturas muy bajas, hasta los -70 grados centígrados.

La madurez que le toma tanto tiempo alcanzar le dura a la polilla unas escasas 4 semanas, si tienen suerte, en este tiempo deben eclosionar, aparearse, poner huevos y atravesar un segundo proceso de muda. En circunstancias óptimas tendrán 24 horas para reproducirse y crear a la siguiente generacion de rudas sobrevivientes al hielo, ¡toma eso Bear Grills!

Animales raros, rudos y tiernos, ni el invierno ni los caminantes blancos pueden con ellos.

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