Nevado Ojos del Salado: El volcán gigante que duerme entre Chile y Argentina [+Video]

Coronando la cordillera de los Andes, en la frontera entre Chile y Argentina, yace el Nevado Ojos del Salado, uno de los estratovolcanes más grandes del mundo, un gigante dormido proyectándose sobre la desértica región de Atacama.

El Nevado Ojos del Salado es una maravilla geológica colosal que puede resultar intimidante a simple vista, pero que es —hasta ahora— completamente inofensiva.

Pese al poder que reside en sus profundidades, su actividad parece estar reducida al mínimo; sin embargo, sigue allí, durmiente, como demuestran las fumarolas por donde escapa el humo de las entrañas del volcán, y el calor palpable que todavía emana.

Nevado Ojos del Salado, el volcán más alto del mundo

En febrero de 1937, los polacos Jan Alfred Szczepański y Justyn Wojsznis, realizaron el primer ascenso conocido hacia la cima del volcán Ojos del Salado. Es poco probable que supieran en aquel entonces que estaban escalando las laderas abruptas del volcán más alto de la Tierra. Pero sin duda debían saber que era uno de los más grandes.

Y es que a simple vista este complejo volcánico deja claro que es un gigante como ningún otro.

Se eleva unos 6891 metros sobre el nivel del mar, lo que lo convierte también en la segunda cima más alta del hemisferio sur y el occidental.

No obstante, el título del volcán más alto del mundo estuvo por un tiempo entre el Ojos del Salado y el monte Pissis, otro estratovolcán vecino de la misma cordillera andina. La disputa se mantuvo hasta 2007, cuando una expedición franco-chilena confirmó que el Ojos del Salado era al menos 100 metros más alto que el monte Pissis.

El abrupto mundo del volcán Ojos del Salado

Pese a su innegable atractivo, el paisaje del volcán Ojos del Salado es uno violento, desértico, con laderas dentadas que brotan de los áridos suelos de la puna de Atacama. Su cima termina entre filosos picos, la cumbre principal está abierta a la mitad, el desnivel tiene más de 30 metros de profundidad.

Es una mole agreste y entruncada, con precipios empinados y poca vegetación, como es común en el altiplano desértico en el que se ubica.

Sobre las laderas del volcán las temperaturas se desploman por debajo de los cero grados; a merced de los fuertes vientos.

Aún en la actualidad el ascenso es una actividad riesgosa, alcanzar la cima del Ojos del Salado es casi imposible sin equipo moderno especialmente diseñado para la escalada. Lo que hace aún más curioso el hecho de que muchas de las cumbres del complejo volcánico hayan sido utilizadas para la adoración religiosa por la antigua civilización inca, como ha apuntado en varias ocasiones el antropólogo Ricardo Moyano.

Algo que sin duda nos lleva a preguntarnos: ¿Cómo podían los antiguos incas alcanzar alturas que incluso a nosotros, con herramientas modernas, nos resultan difíciles de remontar?

El Ojos del Salado y su casi nula actividad volcánica

Cuna de la adoración de dioses cuyo nombre no ha llegado a nuestros días, límite entre dos naciones, pináculo de un complejo volcánico que se extiende por más de 60 kilómetros y enorme atractivo turístico.

Al volcán Ojos del Salado se le dan muy bien los misterios, y de entro todos ninguno es mayor que el de su propia actividad.

Su última erupción ocurrió hace más de 1300 años, desde entonces el volcán más alto del mundo ha permanecido relativamente tranquilo, expulsando poco más que cenizas a través de sus fumarolas, e incluso lava en ocasiones muy puntuales.

Es imposible saber si el volcán Ojos del Salado despertará alguna vez de su letargo, pero una cosa es segura, si llega a hacerlo, conviene estar bien preparado, pues el poder que dormita en su entrañas tiene la fuerza para terraformar toda la región, como ya ha venido haciendo lentamente, bajo tierra.

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