MARK I: Así era la primera computadora electrónica

Las computadoras han recorrido un largo camino, en unas pocas décadas hemos pasado de esos inmensos armatostes, sólo disponibles para grandes compañías, instituciones del estado y prestigiosas universidades; a las portátiles maquinillas que hemos aprendido a necesitar a cada instante.

De calculadoras glorificadas a verdaderos artilugios multifacéticos. No muchos de los que llevan una laptop al brazo saben que en sus orígenes las computadoras eran mucho más grandes que un refrigerador, con pantallas diminutas y eso sí, sin nada de color.

¿Un estudiante sin dinero hizo la primera computadora electrónica de la historia?

En 1937, Howard Aiken, estudiante de Harvard, le propuso a su universidad la creación de una computadora electrónica inspirada en el diseño y funcionamiento de la máquina analítica de Charles Babbage. Harvard no se mostró interesada, así que el joven inventor quedó por su cuenta. Presentó su proyecto ante IBM, que se mostró interesadísima y dispuso un equipo de expertos para que en conjunto con Howard Aiken lo materializaran.

El resultado, presentado oficialmente en 1944, fue nada más y nada menos que la Mark I, la primera computadora electromagnética de la historia.

Sus dimensiones eran verdaderamente impresionantes, tenía 15,5 metros de largo y 2,40 metros de altura, con cerca de 60 centímetros de ancho; pesaba 5 toneladas, sí, más o menos lo mismo que un elefante. Por dentro, la Mark I tenía más de 750.000 piezas distintas, con un cableado interno de 800 kilómetros de longitud. Pero, ¿qué hacía este coloso electrónico?

Foto de Mark I, la primera computadora electrónica
Foto de la Mark I

La Mark I estaba diseñada para realizar cuatro tipos de operaciones aritméticas: suma, resta, multiplicación y división. Y nada más. Puede que ahora no resulte sorprendente, pero en los años cuarenta, la Mark I era toda una revolución para el mundo de la computación.

5 toneladas de puro poder y 750.000 piezas distintas trabajando al unísono para que la Mark I pudiese decirte el resultado de una suma o una multiplicación. Sí, así fueron los inicios de la computación, y por increíble que parezca, de aquello llegamos a todos estos aparatos portátiles (teléfonos inteligentes, tablets, laptops, etc) que hoy hacen nuestra vida tan fácil.

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