Tasmantis, una Atlántida en el Océano Pacífico

El mundo, como nosotros mismos, nunca deja de cambiar. Las montañas pueden hundirse, y los continentes quebrarse y naufragar en los mares. Esto fue lo que le ocurrió a Tasmantis, también llamada Zelandia, el séptimo continente, perdido mucho antes de que la humanidad conquistara la Tierra.

Su hundimiento, uno de los más lentos y espectaculares de la historia de nuestro planeta, tomó millones de años, y escondió una masa de tierra superior a la India.

¿Pero cómo pudo ocurrir? ¿Qué fuerzas geológicas intervinieron en en la desaparición de un continente como este?

Los culpables, por supuesto, no están a simple vista.

Los orígenes Zelandia ¡Cuidado con los terremotos!

Antes de su hundimiento, Zelandia tenía unas proporciones considerables, casi 5 millones de kilómetros cuadrados, lo que equivale a algo más de la mitad de toda Australia. Y como podrás imaginar, 5 millones de kilómetros cuadrados de tierra, roca y sedimentos no pueden desaperecer así como así, por más que el mar sea vasto e inclemente.

Pero no sólo es eso, Zelandia estaba unida a Asia, este vínculo se rompío previo a su desaparición, lo que hace todavía más impresionante su hundimiento; nos da una idea de lo poderosos que fueron los eventos geológicos que acabaron con este mundo perdido.

Pero entender su final, no obstante, hay que entender cómo brotó de las aguas en primer lugar, sus orígenes. Y esa es una historia que comenzó hace más de 50 millones de años.

Las circunstancias que dieron forma a Zelandia fueron analizadas recientemente en un artículo de la revista Geology, los autores consideraron que los procesos geológicos que propiciaron nacimiento de Tasmantis (o Zelandia) fueron únicos, lo que significa que nunca otro continente se ha formado de la misma manera.

Todo comenzó con lentos movimientos en la litósfera, la capa de sedimentos y tierra separada en secciones que conocemos como placas tectónicas. El roce entre estas placas puede producir “arrugas” en la tierra, elevaciones o depresiones.

El surgimiento de Tasmantis implicó un roce de placas tectónicas, que se prolongó por unos impresionantes 5 millones de años, el evento geológico desató terremotos leves sobre una amplia superficie de la Tierra: era el nacimiento de un gigante.

El final de Tasmantis: Todo lo que sube tiene que bajar

Como expusieron los expertos de Geology, fue la compleja interacción de la litósfera la responsable de que se elevara paulatinamente la inmensa masa de tierra que luego llamaríamos Tasmantis o Zelandia.

El océano Pacífico occidental se vio afectado en su totalidad por estos movimientos tectónicos, impresionantes pero momentáneos, al menos a escala geológica. Pues la misma fuerza que hizo brotar el continente de las aguas fue la que, a su vez, lo hizo descender.

Todo lo que sube tiene que bajar.

Enormes segmentos del fondo marino en las cercanías del archipiélago de Nueva Caledonia, en el océano Pacífico, que en un principio habían sido los principales responsables de la elevación de tierra que hizo emerger el continente; retrocedieron, y con esto la “arruga” que era Tasmantis, que se sentaba sobre un encuentro de fallas, se fue haciendo más plana y baja, hasta que volvió a su sitio, entre las aguas, donde yace ahora.

El proceso tomó millones de años, toda una eternidad para nosotros los humanos; pero un instante para la Tierra.

Tasmantis permanece como un testimonio del tremendo poder geológico del planeta y sus cimientos, sobre los que todos nosotros nos paramos ahora mismo.

¿Si un roce de las placas tectónicas fue capaz de crear todo un continente y destruirlo? ¿Qué podría hacer un movimiento más abrupto? Aún ahora, con toda nuestra tecnología, somos afortunados residentes del planeta Tierra, a la merced de sus elementos.


¿Te ha gustado el artículo? Compártelo con tu familia y amigos. Y ya sabes, te leo en los comentarios.

1 comentario en «Tasmantis, una Atlántida en el Océano Pacífico»

Deja un comentario